A diferencia de las lenguas que se estudian en las academias de idiomas en Palencia, el esperanto surgió de forma planificada, con el objetivo de crear un lenguaje de uso internacional que fuese relativamente rápido de aprender.

Debemos su origen a un oftalmólogo polaco, Ludwick Lejzer Zamenhof. Nacido en una época de varios conflictos bélicos, albergaba la creencia de que una de las principales causas de los conflictos entre distintas naciones era la imposibilidad de entenderse de forma precisa. El largo proceso de creación culminó en 1887, con la publicación del folleto Lingvo internacia (lengua internacional), en el que asentaba las bases de este ambicioso método de comunicación. El término esperanto procede del pseudónimo con el que Zamenhof firmó el documento, Doktoro Esperanto.

Su facilidad de aprendizaje para hablantes de distintas lenguas reside en que está formado por vocablos latinos, eslavos, germanos o de origen hebreo, entre otros. Su uso se hizo bastante popular a principios del siglo XX, al ser adoptado por diversos movimientos obreros, y fue perseguido durante el ascenso de los totalitarismos en Europa. Curiosamente, tanto Hitler como Stalin lo consideraron contrario a sus intereses nacionales, y el senador americano McCarthy interpretó su uso como una herramienta subversiva propia del comunismo. Pese a todas sus ventajas, su uso como lenguaje internacional no prosperó, por lo que no es posible aprenderlo en academias de idiomas en Palencia.

La causa principal de este fracaso obedece a la dificultad de implementar un idioma sin ningún tipo de arraigo cultural, al ser creado artificialmente. Su uso internacional fue considerado por la Sociedad de las Naciones, pero se acabaron usando a tal efecto el francés y posteriormente el inglés.

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